miércoles, septiembre 22, 2004
Las dificultades de definir qué es arte
Es casi una estupidez plantear esto después de tanto que se ha hablado, pero igual es un tópico que despierta controversia después de miles de años de humanidad.
Posiblemente la creación artística sea la máxima expresión de lo que somos. Lo digo por su carácter no utilitario, por su caracter lúdico, intelectual y edonista.
Hay una intencionalidad artística en el creador de una obra de arte? Puede definirse en base a esta intencionalidad? Contrariamente a esto hay quienes lo ponen del lado del que mira y dicen "la obra de arte se consagra en la afirmación como tal por parte del Otro".
Posiblemente solo se de (de dar, de aparecer) el verdadero arte cuando confluyen las dos tendencias en una sola obra, cuando el artista intenta transmitir lo que siente y piensa en algo no utilitario que trasciende la barrera de lo intelectual propiamente dicho y ,por otro lado, el Otro lo consagra como una obra de arte.
Abajo una obra de Roy Lichtenstein, "Interior with Mirrored Wall". Los autores del Pop Art fueron algunos de los más resistidos en cuanto al concepto clásico del arte. La influencia de la publicidad y de otras tendencias comunicacionales se expresan abiertamente an autores como Lichtenstein o Andy Warhol.
Posiblemente la creación artística sea la máxima expresión de lo que somos. Lo digo por su carácter no utilitario, por su caracter lúdico, intelectual y edonista.
Hay una intencionalidad artística en el creador de una obra de arte? Puede definirse en base a esta intencionalidad? Contrariamente a esto hay quienes lo ponen del lado del que mira y dicen "la obra de arte se consagra en la afirmación como tal por parte del Otro".
Posiblemente solo se de (de dar, de aparecer) el verdadero arte cuando confluyen las dos tendencias en una sola obra, cuando el artista intenta transmitir lo que siente y piensa en algo no utilitario que trasciende la barrera de lo intelectual propiamente dicho y ,por otro lado, el Otro lo consagra como una obra de arte.
Abajo una obra de Roy Lichtenstein, "Interior with Mirrored Wall". Los autores del Pop Art fueron algunos de los más resistidos en cuanto al concepto clásico del arte. La influencia de la publicidad y de otras tendencias comunicacionales se expresan abiertamente an autores como Lichtenstein o Andy Warhol.
viernes, septiembre 17, 2004
Un libro maravilloso que deberías leer...
Sin duda, al menos para mi, Paul Auster es uno de los más interesantes autores contemporaneos. No solo "Leviathán" , la obra que le dió fama mundial, sino también su "New York Trilogy" son obras geniales, pero hoy he comenzado este libro maravilloso que lo tenía entre ceja y ceja desde hacía rato. Es el resultado de un experimento (otro entre varios de este escritor, periodista, guionista de cine y persona cool) que llevó a cabo durante 1999. Siendo columnista de la Radio Nacional de los EEUU convocó a los radioescuchas de todo el pais del norte para que le enviaran sus historias, historias para compartir en la radio, historias que Auster reescribiría y leería en el programa.
La convocatoria fué un suceso y más de 4000 historias llegaron en tan solo un mes. Historias de gente que contaba sus encuentros casuales, sus momentos felices, sus momentos tristes, cosas que le pasaron a ellos o a sus familias. La unica consigna era que fueran historias reales.
Un extracto de esas historias es este libro, seleccionadas y contadas por un gran narrador. Lo estoy leyendo en inglés, pero está editado en español. Lo recomiendo sinceramente, es un libro que despierta emociones de todo tipo y si bien no es nuestro pueblo el que escribe, seguramente verás que las personas comunes de todos los días somos bastantes parecidas alrededor del mundo.
martes, septiembre 14, 2004
Nos volveremos a ver algún día?
Qua pasó con aquella gente que conocimos alguna vez? Esa gente con quien compartimos un café una tarde de invierno en la esquina de Piedras y Estados Unidos, no parece que se las hubiera tragado la tierra? Nunca más nos volvimos a cruzar, nunca más en ningún bar, en ninguna fila para sacar entradas de cine, nunca más en una playa de la Costa, nunca más. Es realmente muy extraño teniendo en cuenta que si compartimos una tarde seguramente tuvimos cosas en común, tal vez solo cierto deleite por la conversación, pero aunque solo fuera eso, donde están todos?
Ahora que estoy sacando fotos estoy más mirón que nunca y por un momento pensé encontrarme con toda esa gente que pensaba, yo había dejado de mirar. Sin embargo es como dije al principio, parece que se las hubiera tragado la tierra.
Mi problema es que poseo una memoria fotográfica y nunca me olvido de una cara, Pueden pasar años (y se lo he demostrado a mis detractores en repetidas ocasiones) que no me olvidaré de una cara con la que al menos compartí un café. Solo me olvido de las caras que amé y dejé de amar. Imagino que como compensación Dios limitó mi don fotográfico para que nunca pueda explotar la creatividad que genera la gente que amé y dejé de amar.
La pregunta que disparo al comienzo es intrigante, porque no importa la relación que tengamos hoy, la realidad es que no sabemos si nos volveremos a ver.
Abajo hay una foto que tomé el domingo pasado en el Jardín Botánico de Buenos Aires. La original es en color pero me gustó más así.
Ahora que estoy sacando fotos estoy más mirón que nunca y por un momento pensé encontrarme con toda esa gente que pensaba, yo había dejado de mirar. Sin embargo es como dije al principio, parece que se las hubiera tragado la tierra.
Mi problema es que poseo una memoria fotográfica y nunca me olvido de una cara, Pueden pasar años (y se lo he demostrado a mis detractores en repetidas ocasiones) que no me olvidaré de una cara con la que al menos compartí un café. Solo me olvido de las caras que amé y dejé de amar. Imagino que como compensación Dios limitó mi don fotográfico para que nunca pueda explotar la creatividad que genera la gente que amé y dejé de amar.
La pregunta que disparo al comienzo es intrigante, porque no importa la relación que tengamos hoy, la realidad es que no sabemos si nos volveremos a ver.
Abajo hay una foto que tomé el domingo pasado en el Jardín Botánico de Buenos Aires. La original es en color pero me gustó más así.
miércoles, septiembre 08, 2004
Opiniones y puntos de vista...
A simple vista parecen lo mismo, ambos conceptos son decires de alguien respecto a algo o alguien. Este mundo está lleno de opiniones pero pocos puntos de vista. La opinión es lo que los griegos llamaban doxa, es el decir que puede carecer de fundamentos y que solo se explica desde lo emocional. En definitiva, opinar es expresar lo que sentimos respecto del otro. Por eso las opiniones muchas veces son tan cerradas, tan brutas, tan filosas, tan fobicas.
El punto de vista parece ser lo mismo pero difieren en algo sustancial, difieren en el reconocimiento del otro. El otro está presente en el puntos de vista desde el momento mismo de la defición del concepto, el que sostiene un punto de vista sabe que solo es un punto, una mirada personal de la realidad, una mirada parcial.
La mejor manera de entendernos entonces deberá ser tratando de conversar en el plano de los puntos de vista y no el de las opiniones. Ni siquiera pretender llevar la conversación a una episteme que padece casi de los mismos males con la diferencia que el desenlace puede a veces, solo a veces, ser un producto final más racional.
martes, septiembre 07, 2004
Ojos Locos
Debería tener año y medio o dos cuando El Chori lo vio por primera vez. Tenia el pelo como casi todos los perros de la calle de casi todas las ciudades del mundo, amarillo, corto, sucio. La cola enroscada sobre el lomo para poder manejarse mejor en los espacios reducidos. Los perros de campo tienen la cola recta para usarla de timón en las largas cacerías o cuando hacen la faena con sus amos, los de la ciudad no lo necesitan. Corren distancias cortas y si no las llevan así, como guardada, la pierden en la primera pelea.
El Chori era un vago, viviendo putas o pegando de vez en cuando un golpe a una fabrica antes de que empezaran a pagar los sueldos por Banelco.
Creo que el apodo se lo debe al padre que tenia un puesto de comida al paso en la feria pero realmente no me importa de donde lo sacó. Era un vago de mierda. Me gustan los animales.
Un perro de la calle tiene pelo corto y orejas caídas para pelear. En general no es muy grande, y por lo tanto no necesita comer mucho. Una bolsa de basura en casi siempre le alcanza pero completa su dieta con ratas u ocasionalmente un gato.
Ojos Locos era grande y daba gusto verlo pelear, pero lo más raro que tenia era que cada ojo miraba para cada lado, como un pescado. Para mirarte tenia que ladear la cabeza. Cuando miraba realmente parecía un desquiciado asesino. El Chori lo cazó, no sin esfuerzo, y lo tuvo una semana dándole de comer y tratándolo como la gente para que lo adoptara como amo. No sé si es así como se convence a un perro para que trabaje para uno pero a él le sirvió. Luego comenzó la tortura, sistemática, interminable, pavloviana.
Un perro de riña es sometido al más cruel de los entrenamientos y a pesar de que Ojos Locos posiblemente no lo necesitase, El Chori le dio duro. Lo tenia varios días sin comer y después le daba un plato con sangre que traía del frigorífico del barrio para que se acostumbrara al olor. Lo ponía en una jaula malhecha de hierro donde apenas entraba parado para que no pudiera dormir. En el patio del fondo hizo un aparejo con forma de horca y ataba de un extremo de la cuerda un pedazo de carne fresca y el animal hambriento la mordía con furia. En ese momento lo elevaba hasta los dos metros. Un perro así colgado no suelta porque le teme a las alturas. En pocas semanas las mandíbulas de Ojos eran dos trampas de cazadores.
Para fortalecer el cuello le ataba al collar un adoquín y lo tenia que arrastrar durante horas movido al compás del rebenque. Para que odie a los perros trajo otro. Lo tenia afuera y le daba de comer poniendo el plato a diez centímetros de la jaula donde encerraba Ojos. A las dos semanas de hacer esto todos los días El Chori los soltó a los dos en el patio y se quedo mirando como Ojos despedazaba al otro animal. La pelea no duró mas de tres minutos y en la mirada del Chori había satisfacción por la tarea cumplida. Su arma ya estaba lista, cargada.
Un viernes de mayo debutó en una arena de Barracas, cercana a las vías. Ojos tenia un collar nuevo que su amo le compro con plata prestada que nunca devolvería.
Ciento cincuenta pesos fue lo que gano en su primera pelea con otro debutante que duró en la empalizada casi seis minutos vivo.
Durante los próximos ocho meses El Chori ganaría treinta mil pesos, una fortuna.
Lo hizo pelear en todos los barrios, La Boca, Barracas, Mataderos, y un fin de semana hasta lo llevo a Mar del Plata, una riña que se organiza para los ricachones en noviembre. Allí casi mata al campeón de Tandil, un mestizo de ovejero que decían, llevaba mas de cien lucas ganadas.
Que viva o muera el perro en la riña depende del amo, es él el que tira la toalla a la arena y los jueces se meten a separar a los animales. El Chori nunca tiraba la toalla. La tenia en la mano para levantar las apuestas pero nunca la tiraba. Ojos tenia que ganar o lo mataban.
La ultima pelea fue en el mismo patio de atrás del bar de Barracas donde debutó. Se apostaba fuerte esa noche y la suya era la pelea de fondo. Su oponente se llamaba Toro, era un Rothwiller sin orejas ni cola. Venia de ganar todo, como Ojos Locos, y por eso esa noche estaba hasta el comisario Ojeda.
Cuando comenzó la pelea fue como si todo se suspendiera. Saltaron al mismo tiempo y el primer contacto fue en el aire, cuatro patas delanteras chocando, una maraña aurinegra que caía como en cámara lenta. Solo al tocar el piso los animales se afirmaron y no mezquinaron dentelladas. El Rothwiller era fuerte y Ojos lo sabia. No reculaba, embestía con su cabeza torcida para ver donde romper la defensa. Toro lo agarro de una oreja y se la arranco, la arena ya tenia sangre por todos lados. Ojos lo pudo tomar del costado, arriba de la pata delantera derecha porque no llego hasta el cuello y no lo largaba. El negro era tan machazo como él a pesar de no haber empezado en la calle. No se rendía y contraatacaba con mas furia cada vez. Todos gritaban y litros de adrenalina daban al aire un olor rancio. Los perros no aflojaban, parecían no cansarse y estaban dando un espectáculo digno de dos campeones. Nadie sabía como terminaría esto. Ya llevaban seis minutos y ninguno de los dos había tenido una pelea que durara mas de siete. Llegó el cansancio y cuando llega se pierden los reflejos. El Rothwiller se descuida y Ojos lo caza del cuello y no lo suelta más. Toro resultó ser mas ágil de lo que parecía y le devuelve la treta. Así teníamos dos animales atenazados e inmóviles en el medio de la arena. Los amos los chuzeaban, pero desde afuera, no los pueden tocar. Ocho minutos se quedaron en la misma posición los dos animales, nadie tiro la toalla y el juez declaro empate, el veterinario estuvo de acuerdo. Los tuvieron que separar tirándoles agua y picana eléctrica porque no soltaban presa.
Pero El Chori estaba furioso, se había comprometido a pagar una deuda que tenia con nosotros, una cometa por dejarlo laburar que el muy boludo se la patinó en un fin de semana con unas pendejas drogonas.
Al llegar a la casa con el exhausto Ojos, muerto de cansancio, todavía tenso y con las heridas sin curar, lo suelta en el patio de tierra, entra a la casa y regresa con el rebenque en la mano. El perro esta parado esperando en el medio pero hay algo raro que hace que El Chori se detenga por un segundo. El perro no lo mira de costado con su ojo torcido, está de frente y al acercarce observa con asombro que ambos ojos lo están mirando, esos ojos amarillos, envenenados de odio que lo hipnotizan. Es lo ultimo que ve antes de que Ojos Locos se le tire al cuello y se lo destroce de un solo mordisco.
Yo fui el primero que llego a la casa del Chori después de que los vecinos denunciaran que salía olor a podrido. Estacioné el patrullero en la puerta y entré a la casa con la reglamentaria en la mano. Al llegar al patio, Ojos Locos estaba ahí, sin ladrar mirándome sentado junto al muerto. Hacia cuatro dias que se lo estaba comiendo. La sangre del Chori estaba en todos lados, habia marcas el piso, tierra removida por los zapatos del hombre en su intento por zafar de las fauces del animal. Al cadáver le faltaba un brazo, casi no tenia cara. Le abrí la puerta y lo deje huir. Me hicieron un sumario, pero todo quedo en la nada. Pensaron que lo hice de cagón, porque le tengo terror a los perros, pero si hubiera sido otro perro le volaba la cabeza. Este no se lo merecía, así que guardé la bala para ese desgraciado de Corbata, el punterito que anda vendiendo en la escuela donde estudia mi hija.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
Alejandro Ferrazzuolo . 1999
El Chori era un vago, viviendo putas o pegando de vez en cuando un golpe a una fabrica antes de que empezaran a pagar los sueldos por Banelco.
Creo que el apodo se lo debe al padre que tenia un puesto de comida al paso en la feria pero realmente no me importa de donde lo sacó. Era un vago de mierda. Me gustan los animales.
Un perro de la calle tiene pelo corto y orejas caídas para pelear. En general no es muy grande, y por lo tanto no necesita comer mucho. Una bolsa de basura en casi siempre le alcanza pero completa su dieta con ratas u ocasionalmente un gato.
Ojos Locos era grande y daba gusto verlo pelear, pero lo más raro que tenia era que cada ojo miraba para cada lado, como un pescado. Para mirarte tenia que ladear la cabeza. Cuando miraba realmente parecía un desquiciado asesino. El Chori lo cazó, no sin esfuerzo, y lo tuvo una semana dándole de comer y tratándolo como la gente para que lo adoptara como amo. No sé si es así como se convence a un perro para que trabaje para uno pero a él le sirvió. Luego comenzó la tortura, sistemática, interminable, pavloviana.
Un perro de riña es sometido al más cruel de los entrenamientos y a pesar de que Ojos Locos posiblemente no lo necesitase, El Chori le dio duro. Lo tenia varios días sin comer y después le daba un plato con sangre que traía del frigorífico del barrio para que se acostumbrara al olor. Lo ponía en una jaula malhecha de hierro donde apenas entraba parado para que no pudiera dormir. En el patio del fondo hizo un aparejo con forma de horca y ataba de un extremo de la cuerda un pedazo de carne fresca y el animal hambriento la mordía con furia. En ese momento lo elevaba hasta los dos metros. Un perro así colgado no suelta porque le teme a las alturas. En pocas semanas las mandíbulas de Ojos eran dos trampas de cazadores.
Para fortalecer el cuello le ataba al collar un adoquín y lo tenia que arrastrar durante horas movido al compás del rebenque. Para que odie a los perros trajo otro. Lo tenia afuera y le daba de comer poniendo el plato a diez centímetros de la jaula donde encerraba Ojos. A las dos semanas de hacer esto todos los días El Chori los soltó a los dos en el patio y se quedo mirando como Ojos despedazaba al otro animal. La pelea no duró mas de tres minutos y en la mirada del Chori había satisfacción por la tarea cumplida. Su arma ya estaba lista, cargada.
Un viernes de mayo debutó en una arena de Barracas, cercana a las vías. Ojos tenia un collar nuevo que su amo le compro con plata prestada que nunca devolvería.
Ciento cincuenta pesos fue lo que gano en su primera pelea con otro debutante que duró en la empalizada casi seis minutos vivo.
Durante los próximos ocho meses El Chori ganaría treinta mil pesos, una fortuna.
Lo hizo pelear en todos los barrios, La Boca, Barracas, Mataderos, y un fin de semana hasta lo llevo a Mar del Plata, una riña que se organiza para los ricachones en noviembre. Allí casi mata al campeón de Tandil, un mestizo de ovejero que decían, llevaba mas de cien lucas ganadas.
Que viva o muera el perro en la riña depende del amo, es él el que tira la toalla a la arena y los jueces se meten a separar a los animales. El Chori nunca tiraba la toalla. La tenia en la mano para levantar las apuestas pero nunca la tiraba. Ojos tenia que ganar o lo mataban.
La ultima pelea fue en el mismo patio de atrás del bar de Barracas donde debutó. Se apostaba fuerte esa noche y la suya era la pelea de fondo. Su oponente se llamaba Toro, era un Rothwiller sin orejas ni cola. Venia de ganar todo, como Ojos Locos, y por eso esa noche estaba hasta el comisario Ojeda.
Cuando comenzó la pelea fue como si todo se suspendiera. Saltaron al mismo tiempo y el primer contacto fue en el aire, cuatro patas delanteras chocando, una maraña aurinegra que caía como en cámara lenta. Solo al tocar el piso los animales se afirmaron y no mezquinaron dentelladas. El Rothwiller era fuerte y Ojos lo sabia. No reculaba, embestía con su cabeza torcida para ver donde romper la defensa. Toro lo agarro de una oreja y se la arranco, la arena ya tenia sangre por todos lados. Ojos lo pudo tomar del costado, arriba de la pata delantera derecha porque no llego hasta el cuello y no lo largaba. El negro era tan machazo como él a pesar de no haber empezado en la calle. No se rendía y contraatacaba con mas furia cada vez. Todos gritaban y litros de adrenalina daban al aire un olor rancio. Los perros no aflojaban, parecían no cansarse y estaban dando un espectáculo digno de dos campeones. Nadie sabía como terminaría esto. Ya llevaban seis minutos y ninguno de los dos había tenido una pelea que durara mas de siete. Llegó el cansancio y cuando llega se pierden los reflejos. El Rothwiller se descuida y Ojos lo caza del cuello y no lo suelta más. Toro resultó ser mas ágil de lo que parecía y le devuelve la treta. Así teníamos dos animales atenazados e inmóviles en el medio de la arena. Los amos los chuzeaban, pero desde afuera, no los pueden tocar. Ocho minutos se quedaron en la misma posición los dos animales, nadie tiro la toalla y el juez declaro empate, el veterinario estuvo de acuerdo. Los tuvieron que separar tirándoles agua y picana eléctrica porque no soltaban presa.
Pero El Chori estaba furioso, se había comprometido a pagar una deuda que tenia con nosotros, una cometa por dejarlo laburar que el muy boludo se la patinó en un fin de semana con unas pendejas drogonas.
Al llegar a la casa con el exhausto Ojos, muerto de cansancio, todavía tenso y con las heridas sin curar, lo suelta en el patio de tierra, entra a la casa y regresa con el rebenque en la mano. El perro esta parado esperando en el medio pero hay algo raro que hace que El Chori se detenga por un segundo. El perro no lo mira de costado con su ojo torcido, está de frente y al acercarce observa con asombro que ambos ojos lo están mirando, esos ojos amarillos, envenenados de odio que lo hipnotizan. Es lo ultimo que ve antes de que Ojos Locos se le tire al cuello y se lo destroce de un solo mordisco.
Yo fui el primero que llego a la casa del Chori después de que los vecinos denunciaran que salía olor a podrido. Estacioné el patrullero en la puerta y entré a la casa con la reglamentaria en la mano. Al llegar al patio, Ojos Locos estaba ahí, sin ladrar mirándome sentado junto al muerto. Hacia cuatro dias que se lo estaba comiendo. La sangre del Chori estaba en todos lados, habia marcas el piso, tierra removida por los zapatos del hombre en su intento por zafar de las fauces del animal. Al cadáver le faltaba un brazo, casi no tenia cara. Le abrí la puerta y lo deje huir. Me hicieron un sumario, pero todo quedo en la nada. Pensaron que lo hice de cagón, porque le tengo terror a los perros, pero si hubiera sido otro perro le volaba la cabeza. Este no se lo merecía, así que guardé la bala para ese desgraciado de Corbata, el punterito que anda vendiendo en la escuela donde estudia mi hija.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
Alejandro Ferrazzuolo . 1999
lunes, septiembre 06, 2004
La mujer de Julio
Nunca supe su nombre y temía me descubrieran si preguntaba, así que solo se de ella esto, que es la mujer de Julio.
El otro día en el subte me pareció verla. Empujé, me bajé y volví a entrar por la otra puerta hasta estar a 5 centímetros de sus negros cabellos. Cerré los ojos para oler el aire que la rodeaba e inmediatamente me di cuenta, no era quien parecía ser.
El otro día en el subte me pareció verla. Empujé, me bajé y volví a entrar por la otra puerta hasta estar a 5 centímetros de sus negros cabellos. Cerré los ojos para oler el aire que la rodeaba e inmediatamente me di cuenta, no era quien parecía ser.
lunes, febrero 09, 2004
Las carga el diablo
Dicen que si las llevas
Tiran sin preguntarte
Dicen que si las miras
Pueden hasta matarte
Solas son el embrujo
Juntas son el tormento
Brillan como diamante
Sudan como pariendo
Y si acaso te enamoras
Busca de ya no verlas
Trata porque es dificil
Trata pero no cedas
Yo ya las he olvidado
Apenas si de ellas hablo
Pero si me las cruzo
Sé que las cargó el diablo
Dicen que si las llevas
Tiran sin preguntarte
Dicen que si las miras
Pueden hasta matarte
Solas son el embrujo
Juntas son el tormento
Brillan como diamante
Sudan como pariendo
Y si acaso te enamoras
Busca de ya no verlas
Trata porque es dificil
Trata pero no cedas
Yo ya las he olvidado
Apenas si de ellas hablo
Pero si me las cruzo
Sé que las cargó el diablo
Sone-ton Sone-bang
La burda silueta de la mosca
parada sobre mi pestaña muerta
no puedo mover un solo músculo
no puedo palpitar como quisiera
El fuego que salía de su boca
quemó mi camisa preferida
no siento frío ni siento hambre
solo siento lo que sentí cuando me hería
Maldito revolver
Maldita charada
Maldito corazón que no palpita
Te extrañaré
Me extrañarás
Pero seguro nos veremos algún día.
Ale Ferrazzuolo
La burda silueta de la mosca
parada sobre mi pestaña muerta
no puedo mover un solo músculo
no puedo palpitar como quisiera
El fuego que salía de su boca
quemó mi camisa preferida
no siento frío ni siento hambre
solo siento lo que sentí cuando me hería
Maldito revolver
Maldita charada
Maldito corazón que no palpita
Te extrañaré
Me extrañarás
Pero seguro nos veremos algún día.
Ale Ferrazzuolo
